Día Internacional de las personas refugiadas, el relato de Abida Mohamed Buzeid

Abida Mohamed Buzeid y MidesDH
20-06-2020

En conmemoración al 20 de junio, día internacional de las personas refugiadas, desde MideDH hemos decidido honrarlas a través de la voz de una de ellas.

Una de nuestras cofundadoras, Fernanda Valdés, tuvo el gusto de conocerla en el año 2012 cuando impartió de manera voluntaria un taller de Derechos Humanos en los campamentos de refugiados Saharaui en la ciudad de Tindouf, Argelia. A unos días de su estancia, conoció a una hermosa mujer, valiente y que poseía todas las preguntas.  Durante el curso participaba constantemente pero habían preguntas que Fernanda no lograba contestarle como ella quería, principalmente sobre las restricciones de los derechos humanos como el de la libertad en ciertos contextos, cuando este es un derecho intrínseco a toda la humanidad y que poseé características como el de la universalidad, indivisibilidad e interdependencia.

Pasa el tiempo y la situación por la que Abida se convirtió en refugiada, no ha cambiado. Por eso hoy decidimos pedirle que contara su historia. Su nombre es Abida Mohamed Buzeid, una refugiada saharaui:

En la vida puedes ser heredero de una buena fortuna y cada persona -a mi juicio- puede tener su propia definición, la mía no va mas allá de un país libre donde puedo vivir con mi familia, como también puedes ser heredero de una genética que te permite conquistar al mundo en todos los sentidos (por ser bello, inteligente o fuerte) en ese último caso, tampoco en donde estoy, ha tenido la genética tanto valor, porque mi herencia fue un exilio largo y duro.

Nací refugiada, crecí siendo refugiada y ahora, a mis 32 años de edad, sigo siendo refugiada, incluso llegué a transmitir la herencia a mi hija, porque soy una madre de una bella niña de un año y medio, que junto a mi, vive en uno de los campamentos de refugiados más antiguos en África.

Con toda esa introducción no quiero que entendáis que estoy rendida, pasiva o vencida por esa triste, dura y larga realidad, al contrario, cada día para mí es una oportunidad de cambiar mi realidad y quizás debo explicaros un poco en qué consiste.

Soy Saharaui y me llamo Abida Mohamed Buzeid. El Sahara Occidental es un territorio del norte de África situado en el extremo occidental entre Mauritania, Argelia, Marruecos y del océano Atlántico. Fuimos Colonia Española y porque esa última no cumplió su promesa de descolonizar al territorio, ahora forma parte de los 17 territorios no autónomos bajo supervisión del Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas. Su proceso de descolonización fue interrumpido en 1976, cuando la potencia administradora, España, abandonó el territorio dando paso a una invasión por los vecinos del norte y el sur, Marruecos y Mauritania, y donde estalló una guerra que duro más de 16 años, y donde parte del pueblo saharaui huyó del territorio, bajo los bombardeos, a Argelia creando los campamentos de refugiados donde vivo hoy.

La guerra resultó en que Mauritania se retiraría después de un acuerdo de paz firmado con el Frente POLISARIO (Movimiento de liberación y único representante legitimo del Pueblo Saharaui), resultó también en una división del territorio en su totalidad por un Muro construido por la ocupación marroquí (se considera el muro más largo después de la muralla China con 2720 km y el lugar más contaminado con minas -entre 07-10 millones  de minas- en todo el continente africano), este muro causó una división brutal de familias, madres de sus hijos, padres de sus padres, hijos de sus padres, tíos, abuelos, primos y amigos, fue el caso de mis padres, vecinos y todo el pueblo saharaui que está en los campamentos de refugiados en el sur oeste de Argelia; sin olvidar que las armas se callaron debido a un acuerdo de paz entre el Frente POLISARIO y Marruecos en 1991, con la condición de realizar un referéndum de auto-determinación que permite al pueblo Saharaui elegir su futuro, incluso la ONU envió una misión, la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental,) para acompañar ese  proceso y garantizar su realización en un ambiente democrático, seguro y transparente; después de casi 30 años, esa misión, como las Naciones Unidas en general, han fracasado en realizar ese referéndum.

El hecho de ser refugiada y mujer, nunca ha significado para mí una desventaja, partiendo de que las mujeres saharauis fueron quienes han construido los campamentos, han organizado y garantizado el funcionamiento de todos los sectores vitales: educación, salud e incluso la distribución de la ayuda humanitaria.

Como mujer enfrentando esa realidad, siempre he tenido la convicción de que la única arma poderosa con la que debemos armarnos, es la educación; una educación eficaz y eficiente que permita la creación de una conciencia sobre los derechos, porque una mujer consciente, es una mujer poderosa, capaz y como tal, difícil de considerar vulnerable.

Después de 69 años desde la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, casi 20 años desde que las Naciones Unidas declare al 20 de junio como día internacional del las personas refugiadas y frente a la pandemia que sigue golpeando al mundo entero, potencialmente afectando  más a los refugiados y empeorando su situación, seguimos y seguiremos llamando y pidiendo no solo crear unas condiciones que garanticen una vida digna a todas las personas refugiadas en el mundo, pero también volver a las raíces causantes del refugio y tratar de cambiarlas, solucionarlas y enderezarlas, así podemos celebrar ese día con meritos y no usarlo como un día en el que saludamos a los refugiados y olvidarles durante todos los días del año. 

Al final mi mensaje será a todas las mujeres refugiadas del mundo, vosotras sois el principal actor capaz de cambiar vuestra realidad y la de vuestras familias, sois la mitad de vuestras comunidades y sois el responsable de la educación de la otra mitad, así que armaros con educación, conciencia, valor y valentía para empezar en vuestras luchas por el cambio.

 

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